miércoles, 17 de noviembre de 2010

Paris, Texas

Un hombre camina solitario por el desierto de Mojave. Parece no saber adonde ir, hasta que llega a un lugar donde puede resguardarse y comer algo. Pero eso no parece importarle, salvo la necesidad imperiosa de beber agua. Poco después de conseguir algo de agua, cae redondo al suelo sin causa aparente. Al despertar le atiende el que parece ser el dueño del lugar, el cual le comienza a hacer preguntas como su nombre, de donde viene,... Pero el extraño hombre no abre la boca. Mirando su documentación descubre que tiene un familiar, un hermano en Los Ángeles. Se pone en contacto con él, que viene a recogerle. Llevaba cuatro años sin verle, y el hombre extraño no se sorprende lo mas mínimo por su presencia, y de hecho parece no conocerle en absoluto. Su hermano se lo lleva de vuelta a casa, mientras que durante el viaje van desentrañándose algo de las circunstancias que rodean al personaje. Hace cuatro años desapareció sin razón alguna, dejando a una mujer y un hijo. Poco a poco, este hombre ira despertando de su letargo, apenas recordando lo que había hecho durante todo este tiempo, lo que le llevara a enfrentarse a sus miedos para resolver una situación muy difícil del pasado.

Así comienza, mas o menos, la película París, Texas, del director Wim Wenders, y con Harry Dean Stanton y Nastassia Kinski en los papeles principales. Una gran película, con grandes escenas y una ambientación que me ha recordado al mejor David Lynch. Me quedo con el final de la película, el desenlace en el que se detallan los acontecimientos que llevaron al protagonista a huir de su vida y aislarse del mundo.


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