domingo, 23 de octubre de 2011

Democracia con mayúsculas

Fuente: porquenotecallas
Durante esta semana pasada, en España, la actualidad informativa ha estado dominada por un acontecimiento verdaderamente histórico, de gran trascendencia para los españoles. Se trata de la declaración de Cese de la Actividad terrorista de ETA, algo que si bien puede no ser definitivo porque todavía no han entregado las armas, es un paso muy importante que deja muy a las claras que la estructura de la organización terrorista vasca era insostenible en las circunstancias nacionales e internacionales actuales. Mucho se ha escrito estos días sobre la historia de España los últimos cincuenta años alrededor de la actividad de ETA, y mucho también de las posibles consecuencias de su cese de actividad. Mi impresión ante la noticia fue que se trataba de algo muy positivo para lo que significa la libertad y la Democracia, sobre todo para el País Vasco. Da la sensación de que se acaba con el último resto de lo que significó la represión franquista anterior a la transición democrática. Estoy de acuerdo en lo que dicen algunas personas, sobre todo las víctimas, de no ser suficiente. Pero es indudablemente un paso muy importante y necesario para poder dar los demás y definitivos.

Y es ahora, después de la declaración, cuando uno se va dando cuenta de la involución que ha ido caracterizando a ETA en estos últimos diez años. Desde el punto de vista nacional, creo que fue la decisión de ilegalizar los partidos de la izquierda abertzale, si no se mostraban totalmente contrarios al terrorismo, lo que fue dejando poco a poco en desventaja a la organización y aislada de la sociedad. Desde el punto de vista internacional, creo que el atentado de las Torres Gemelas el 11 de Septiembre de 2001 determinó una política antiterrorista que terminó afectando a ETA. Francia se implicó más en el asunto y poco a poco fue desmantelándose cada vez con más intensidad la organización, tanto en España como en tierras galas. Lo que vino después, tregua incluida, no fueron más que intentos por parte de ETA de sostener lo insostenible.

La imagen de políticos vascos visiblemente emocionados, después de tantos años de miedo y represión es realmente impactante. Las posibilidades que se les abren al pueblo vasco son muy interesantes. Y quizá podamos por fin decir, no con la boca pequeña, que España entera vive en Democracia. La posibilidad de que la izquierda abertzale termine con representación en el Parlamento (vasco o nacional) es algo que, desde mi punto de vista, refleja calidad democrática. Porque es ahí donde tienen que defender sus ideas y no poniendo bombas o amenazando.

Y como he leído en alguna parte, ahora es el momento de fomentar la convivencia entre los vascos. Después llegará el momento de la reconciliación.
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