viernes, 25 de noviembre de 2011

Ser sociales mal que nos pese

Actualmente existe "El Día de..." para casi cualquier cosa imaginable. Pero los hay más importantes y más absurdos. El de hoy, Día contra la Violencia de Género, sin duda es de los más importantes. Porque es vital concienciar a la población de una lacra que, sin ser enfermedad, está extendida por todo el planeta y afecta a todas las culturas. No está de más seguir recordando que perpetuar una tradición que no se corresponde con los tiempos que vivimos es una aberración. Así que el bombardeo habitual de los medios de comunicación recordando las razones de la celebración de este Día pienso que está plenamente justificado. Actualmente aún hay seiscientos millones de mujeres que viven en entornos en los que no se respetan sus derechos básicos, e incluso en algunos países o culturas está tan enraizado este pensamiento que las propias mujeres lo defienden como si fuese un derecho inalienable de la naturaleza masculina. Sin ser requisito indispensable anteponer nuestros pensamientos y nuestra cultura a las de los demás considero vital concienciar sobre alternativas para lograr una convivencia entre hombres y mujeres más racional.

Este Día ha coincidido casi con una noticia que, no por habitual en ciertas culturas, deja de sorprender. En Afganistán una mujer ha sido condenada a 12 años de prisión por adúltera. En este país el adulterio de la mujer está muy castigado y no se buscan las razones por las que se cometió. En este caso contra su voluntad, porque había sido violada. La mayor hipocresía es que para que le perdonen la condena la ley le exige que se case con el supuesto violador, del que tuvo una hija precisamente por dicha violación. Parece ser que la mujer va a aceptar para evitar que su hija crezca sin su madre. Estas situaciones son habituales en países de tradición islámica siguiendo preceptos o interpretando mandatos del Corán quizá de una forma demasiado sesgada.

Fuente: Filmaffinity
La naturaleza del ser humano está basada en una convivencia básica entre los miembros de la sociedad, una sociedad cada vez más universalizada. Pero también es cierto que la socialización del ser humano, siendo básica para su evolución, impuso una serie de restricciones o normas morales de convivencia, sin las cuales no sería posible que viviésemos juntos. Dejarse llevar por estas normas extremándolas demasiado o incluso aprovechándose de ellas para favorecer determinados colectivos es algo que por desgracia también caracteriza al ser humano. Somos sociales porque nos necesitamos unos a otros para sobrevivir, y precisamente por ello somos sociales no por los demás sino para nosotros mismos. Sin la sociedad sería imposible conseguir los avances culturales que hemos logrado. Pero también se deja la puerta abierta para cometer injusticias los unos contra los otros a favor de un supuesto bien común que no siempre queda claro. En relación con este tema la semana pasada se estrenó en España una película que reflexiona sobre las interacciones sociales entre los seres humanos y cómo en determinadas circunstancias las normas de corrección social pueden dejarse de lado dando paso a nuestros instintos más básicos, pero en los que a la vez salen a la luz los verdaderos pensamientos que muchas veces tenemos los unos con los otros. Se trata de Un Dios Salvaje, la última película de Roman Polansky. En ella un par de matrimonios se citan en la casa de uno de ellos para tratar el asunto de una pelea que ha habido entre sus respectivos hijos. Poco a poco el ambiente se va caldeando hasta que comienza a salir la verdadera naturaleza sobre lo que piensa cada uno de la sociedad en la que vive. Unos con extremada frialdad e indiferencia, otros con una violencia venal e injustificada. Este es un tema tratado en muchas otras ocasiones en el cine, y que siempre es interesante abordar. En este caso basado en una obra de teatro de Yasmina Reza. La conclusión a la que llego es que inevitablemente para convivir los unos con los otros muchas veces tenemos que olvidarnos un poco de nuestros prejuicios internos...por el bien común.






Por último, y a propósito de este Día, me ha venido inmediatamente a la memoria la película española Te doy mis ojos, de Icíar Bollaín, y que recomiendo para cualquiera que quiera entender no solo por lo que pasan las mujeres víctimas de la violencia de género, sino también el proceso psicológico que lleva a los maltratadores a cometer esa violencia contra mujeres a las que muchas veces quieren de veras... tanto que maltratarían por ese amor.


Fuente: Filmaffinity

viernes, 18 de noviembre de 2011

La Dictadura de la Democracia en Internet

Fuente: Videoteca Alternativa
La evolución que ha experimentado Internet durante estos últimos veinte años ha sido vertiginosa. Cuando La Red pasó de ser un proyecto militar a convertirse en una herramienta de uso civil y universal se dio un paso muy importante hacia la democratización de la información y la globalización de todas las sociedades. Se puede discutir sobre la influencia positiva o negativa que esta universalización ha tenido en nuestro desarrollo personal y colectivo. Se le ha criticado que distancia a las personas al sustituir el contacto directo por una comunicación que puede separar a dos personas decenas de miles de kilómetros, pero por otro lado ha permitido que podamos ver lo que sucede a nivel global en nuestro planeta como algo que nos incumbe a todos. Eso puede ser malo cuando es el miedo el que se contagia a todos los niveles, pero también bueno cuando lo que suceden son movimientos revolucionarios como los de la Primavera Árabe. Internet es una herramienta tremendamente poderosa tanto para lo bueno como para lo malo y es nuestra responsabilidad hacer un buen uso de ella. Paralelamente, sin embargo, y agudizado quizá por la política del miedo instaurada tras los atentados terroristas del 11-S, estamos experimentando un crecimiento exponencial del dominio de la economía sobre todas las dimensiones humanas y una radicalización de nuestros sistemas de seguridad. Tras el 11-S se perdió la confianza y fue sustituida por un miedo muy parecido al de la Guerra Fría, con la diferencia de que en este caso no existe un enemigo claro al que hacer frente. Se ha pasado del miedo a la batalla abierta, al miedo de la oscuridad y de la incertidumbre. Y como bien se dice en la película La Doctrina del Shock este miedo continuo es cada vez más utilizado para controlar y modificar a la población. Esto parece que también está pasando en uno de los inventos más democráticos y universales de finales del siglo XX: Internet.

Estos últimos días se está discutiendo una nueva ley en el Congreso de los Estados Unidos que básicamente puede suponer la instauración en La Red de algo muy parecido a la censura. Utilizando y, a mi parecer, abusando del argumento de la defensa de los derechos de copia se está permitiendo que poco a poco se vayan instaurando leyes cada vez más restrictivas en lo referente a el derecho a transmitir y recibir información por Internet. Incluso se empiezan a poner los sistemas de censura chinos o iraníes como posibles modelos a seguir para conseguir de esa forma monitorizar (por decirlo así) nuestra información y vigilar que lo que compartimos o bajamos de Internet sea o no legal. Es como si tuviésemos cada uno un agente asignado que nos siguiese a donde quiera que vayamos para vigilar que no cometemos ningún delito. Es decir, casi seríamos culpables hasta que se demostrase lo contrario.

Todo esto podría ser comprensible e incluso discutible si no fuera porque estas medidas que van instaurándose cada vez con más fuerza se filtran a través de recovecos de nuestra democracia que les permite ser aprobadas sin hacer demasiado ruido y sin que la gente de la calle lo perciba. Yo mismo oigo ecos de ACTA, SOPA y demás sin tener muy claro en qué consiste. Se habla del peligro de la pérdida de la Neutralidad en La Red pero me da la sensación de que eso no es más que la punta del iceberg de algo bastante más profundo. Puede suceder que Internet se capitalice hasta el punto de que existan distintas velocidades dependiendo del servicio ofrecido (algo inaceptable, pero que no me parecería fuera de las normas más básicas del Capitalismo), pero lo que resultaría inadmisible es que nos vigilasen casi a la manera del Gran Hermano Orwelliano aduciendo que de esa manera se protegen nuestros derechos y nuestra seguridad.

Quieren encerrar la paloma de la paz dentro de una jaula dorada muy cara. No vaya a ser que el exceso de libertad le perjudique...

lunes, 14 de noviembre de 2011

Si yo fuera neurocientífico...

Fuente: Hoy por Hoy Henares
Dos temas completamente diferentes aparecieron ayer en la televisión española pero que denotan la ambigüedad del ser humano, capaz de avances espectaculares en el conocimiento y a la vez de injusticias flagrantes. En el programa Redes de Eduard Punset se analizaron los últimos descubrimientos en torno a la última zona del cuerpo humano que aun permanece desconocida: el funcionamiento del cerebro. El español Joaquim Fuster fue de los primeros en plantear la hipótesis de que nuestra mente funciona como una red compleja y que los pensamientos, los recuerdos, el alma misma, no está ubicada en una zona concreta del cerebro. Es la coordinación de grupos de neuronas actuando conjuntamente la que determina lo que pensamos y cómo lo pensamos. Y que estudiar cada neurona por separado es tan inútil como pretender averiguar el contenido de un libro analizando la composición química de su tinta. Tenemos que pensar a nivel de redes, en similitud con el funcionamiento de una red creada recientemente por nosotros mismos: Internet. Sin darnos cuenta, estamos llevando fuera de nuestra mente nuestro propio funcionamiento mental. Durante el programa se estableció una similitud muy acertada a través de una orquesta de música, donde cada neurona estaría representada por un músico, capaz de tocar su instrumento de diferentes formas y con distintas tonalidades, pero cuya combinación con los otros músicos-neuronas determina el concierto que se está interpretando. Interesante y recomendable el último programa de Redes.

Fuente: Periodista Digital
Poco después comenzó en el canal La Sexta un programa completamente diferente y tocando un tema totalmente distinto. Jordi Évole en su programa Salvados trataba de comprender la situación de crisis actual en España, básicamente originada por la explosión de la burbuja inmobiliaria, entrevistando a diferentes personajes con puntos de vista más o menos alejados. En un lenguaje muy claro daba cuenta de cómo se ha llegado a esta situación, en la que cientos de miles de personas tienen una deuda que no pueden pagar. Intentando buscar un culpable, parece que se llega a la conclusión de que en esta guerra sí que no hay vencedores ni vencidos, peor sí que existen beneficiarios (multimillonarios) y perjudicados (endeudados). La Democracia va derivando cada vez más en la versión más agresiva del Capitalismo. Y desazona pensar que entre nosotros no podamos convivir en paz y democracia los unos con los otros. Condiciones cada vez más estrechas van empujando a muchas personas a una miseria muy parecida a la que se podían encontrar los esclavos en el Nuevo Mundo. Sólo que ahora no existe el patrono, es el dinero el que determina si eres dominador o dominado. Todo esto es algo repetido hasta la saciedad durante décadas, pero pareciera que últimamente se está haciendo más real, que afecta más a la gente de la calle. Antes parecía que todo esto del capital formaba parte de la "alta economía", y que en el banco de la esquina no pasaban estas cosas.

Salvados: Si yo fuera presidente

Y lanzo una pregunta al aire. ¿Son al fin y al cabo tan necesarios los mercados?¿Sería tan catastrófico dejarlos caer?

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Negro sobre blanco

La Comunidad de Valencia otorgó hace unos años al famoso arquitecto Calatrava el proyecto de construcción de un conjunto de torres, para lo cual recibió un presupuesto público de 15 millones de euros. Hoy aún no se ha levantado una piedra pero el arquitecto se ha llevado íntegramente el dinero. Según la noticia, el derroche municipal NO ES DELITO, por lo que no parece que vaya a pasar nada.

En Baleares, un conglomerado de empresas ocultas bajo una ONG lograron durante varios años inflar sus cuentas para recibir mucho más dinero público del que pretendían gastarse con el fin de obtener ingentes beneficios fraudulentos. El "realísimo" Iñaki Urdangarín podría estar involucrado. Pidieron a las arcas públicas 2,3 millones de euros para realizar apenas dos conferencias que se estima no salieron por más de 200.000 euros cada una. Pero, en principio, NO ES DELITO sacar beneficios de lo que obtienes de lo público.

En Galicia, un empresario ha acusado al Ministro de Fomento José Blanco de haber recibido un soborno de varios cientos de miles de euros para facilitarle sus gestiones empresariales. Según la versión de Blanco coincidió con él y le conocía pero jamás aceptó ningún soborno. Tan solo se limitaba a facilitar esas gestiones sin ánimo de lucrarse. Por lo visto el tráfico de influencias NO ES DELITO.

Como consecuencia de la crisis en España, varias entidades financieras han tenido que ser rescatadas con dinero público. A pesar de ello, la ética interna de sus dirigentes no les ha impedido gestionar ese dinero de rescate como mejor les ha venido, y recibir indemnizaciones y pensiones multimillonarias. Puede ser inmoral pero por lo visto NO ES DELITO.

En Grecia se descubrió cuando llegó el nuevo gobierno (que va a ser cesado) que las cuentas públicas de este país estaban falseadas y que tenían un déficit cuatro veces superior al que habían declarado a la Unión Europea. Esta situación está llevando a todo el proyecto de la Unión a su desmoronamiento. Ha tocado rescatar varias veces el país con dinero público de todos los europeos. Sin embargo, la persona que al parecer asesoró a Grecia para falsear sus cuentas y lograr entrar en la zona euro a pesar de no cumplir sus requisitos, Mario Draghi, es ahora la encargada de gestionar el Banco Central Europeo, es decir, entre otras de tratar de resolver la situación. Por supuesto, NO ES DELITO aconsejar la ocultación de presupuestos.

A nivel internacional, la crisis global que afecta a todo el mundo occidental fue originada por una especulación desmedida de una serie de personas con mucho poder financiero que engañaron a sus clientes para que adquiriesen créditos que no podrían pagar, con el fin de obtener ingentes beneficios. Hoy en día han recibido rescates financieros multimillonarios con dinero público, pero no han pagado por su mala gestión, porque NO ES DELITO.

Fuente: El blog de Juanjo
Autor: El Roto
Algo huele a podrido en Dinamarca...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El ¿futuro? de la Unión Europea

Fuente: lainformacion.com


¿Cuáles son los límites de la Democracia? La crisis que azota a nivel mundial, estos últimos meses está siendo especialmente virulenta en Europa, donde ya se está planteando incluso la posibilidad de la desintegración de la Unión Europea. Resulta difícil de asimilar que un país pequeño como Grecia esté significando tantas cosas para la estabilidad de una unión que parecía el futuro de nuestro continente, y que nos situaba al nivel que se exige en un marco mucho más globalizado. Cada estado de Europa, por separado, no podría competir frente a las nuevas superpotencias del siglo veintiuno. Pero parece que las ideas nacionalistas de cada país están primando por encima de la cooperación conjunta para salir adelante. Mientras la situación económica fue más o menos sostenible no hubo problema, pero cuando vienen realmente mal dadas nuestra querida unión de naciones parece desmoronarse como un castillo de naipes.

Yo no tengo mucha idea de economía, pero leyendo las noticias que todos los días aparecen en los periódicos europeos (en mi caso españoles) te das cuenta de la magnitud de lo que está sucediendo. Los sucesivos rescates a Grecia y la condonación de parte de su deuda no parecen sino parches, a través de la inyección de ingentes cantidades de dinero, para resolver una situación cuyo mal quizá esté en el mismo núcleo de formación de la Unión Europea. Es posible que Grecia no debiera haberse incorporado a la Unión, pero también da la sensación de que la coordinación plena de todos los países es de todas formas muy difícil de conseguir.

Ahora Grecia, al límite del paroxismo, "amenaza" con hacer un Referéndum que, aunque no se diga explícitamente, puede suponer la salida del país de la Unión Europea y desequilibrar la estructura de un proyecto que ha costado muchos años y esfuerzos conseguir. Y sin embargo, un Referendum es algo quizá necesario en la actual situación griega. Es democrático. ¿Cuándo dejó de serlo?


Fuente: Público.es