lunes, 12 de diciembre de 2011

No hay mejor sordo que el que no quiere oír

Fuente: ALT1040

Estamos acostumbrados a ver en los documentales de animales comportamientos salvajes que nos sorprenden y que nos hacen pensar en los seres humanos como criaturas superiores a las del resto del reino animal por su moral y su respeto los unos con los otros. Podemos convivir juntos en grandes aglomeraciones urbanas sin que sucedan cosas salvajes que nos terminen autodestruyendo. Porque, efectivamente, somos seres sociales por naturaleza. Pero, ¿somos solidarios? ¿El pacto social es algo que hacemos porque nos beneficia a todos, o buscamos fines egoístas y personales?. Yo pienso que una señal bastante elocuente de nuestra falta de solidaridad aparece en la fotografía que antecede a esta entrada. Se trata de un oso polar, que ha matado a una cría para alimentarse. A primera vista podría parecer que en el entorno animal estas situaciones se dan cuando la lucha por la supervivencia, la ley del más fuerte, la selección natural, impele a estos animales a hacerlo. Y porque al fin y al cabo son bestias que no tienen un sentimiento hacia el prójimo tan arraigado como el nuestro. Sin embargo, esta reflexión es engañosa, porque lo que en realidad se está viendo en esta fotografía es una prueba indirecta de el daño que los seres humanos estamos haciendo a nuestro entorno natural. Una de las especies que, debido a las consecuencias del Cambio Climático, está sufriendo más la subida generalizada de las temperaturas es precisamente el oso polar. Como consecuencia de esta subida cada vez más veces se quedan rodeados de agua cuando los casquetes de hielo se deshacen antes de tiempo, muriendo de inanición o agotamiento. Se encuentran en una situación desesperada en la que se pueden dar situaciones como la que aparece en la fotografía.

La solidaridad no solo debe demostrarse cuando no hacemos daño a nuestros semejantes, sino también cuando mostramos respeto por aquéllos que no lo son tanto, como es el caso de los animales. Dependemos de ellos para la sostenibilidad de un entorno natural que poco a poco (pero cada vez más aceleradamente) estamos destruyendo. Cuando estos últimos días las grandes potencias mundiales estaban enzarzadas en una lucha dialéctica sobre cómo resolver el problema del Cambio Climático, lucha que finalmente ha resultado inútil (una vez más), en la Amazonia brasileña se estaban aprobando leyes que implicaban un mayor daño a nuestro ecosistema. El tiempo no juega a nuestro favor, pero tampoco la cerrazón del ser humano (aún hay mucha gente que piensa que el Cambio Climático es algo cíclico y natural) ni el pensamiento cortoplacista (muchas veces a propósito). Y es que para los ricos y los poderosos el tema del Cambio Climático no es tan preocupante, ya que ellos siempre dispondrán de una buena máscara para protegerse.


Fuente: Territorio Vergara




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