domingo, 8 de enero de 2012

Saturación informativa

El Caparazón
A propósito de un artículo publicado en El País Semanal de hoy domingo, me ha surgido una reflexión sobre las consecuencias de la globalización informativa tras la generalización del uso de Internet. Desde hace quince años, más o menos, estoy usando cada vez con más asiduidad la Red para obtener todo tipo de información, y esta ha ido creciendo hasta llegar a un punto en el que es, para mi, más importante saber seleccionar antes que tener la capacidad de obtener esa información. Como consecuencia de la llegada de Internet, se ha devaluado la calidad de la información, pero creo que aún no somos conscientes de ello. Intentamos acaparar más información de la que podemos procesar o de la que nos puede ser de utilidad, con la razonable justificación de que mantenerse informado es esencial para poder tomar las decisiones correctas o para poder tener una opinión bien formada. Pero como se explica en este artículo de la sección de Psicología de El País, demasiada información puede llegar a emborracharnos, de la misma manera que comer en exceso nos puede indigestar y ser más perjudicial que beneficioso. Quizá, al igual que con la comida, hemos evolucionado de tal manera que intentamos acaparar cuanta más información mejor, para cuando vengan las "vacas flacas"; pero también como con la comida, en la actualidad la saturación informativa hace innecesaria y perjudicial esta precaución.

Observo que las nuevas generaciones se adaptan a estas circunstancias, de tal manera que son capaces de moverse rápido por la Red para evitar que la saturación informativa les sobrepase. Por tanto, se navega muy bien por la superficie, a mucha velocidad, pero sin profundizar en los conceptos para tener la sensación de abarcarlo todo. Y esa es la contrapartida, pues como consecuencia de "querer abarcarlo todo" se deja de lado algo tan importante como la profundización y asimilación de los conceptos que nos llegan. Hoy en día, parece ser más importante saber de qué va El Quijote por lo que dice la Wikipedia que haberse leído realmente el libro. Ese es un error que las nuevas generaciones tendrán que aprender a corregir con el tiempo, cuando la vorágine de las novedades cibernéticas se aposente, y ya no nos resulte tan vital y extraordinario mantenerse conectados para seguir vivos. Porque por ahora, aunque quince años parezcan una barbaridad desde el punto de vista informático, socialmente no son demasiado significativos.

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