jueves, 5 de abril de 2012

El niño mimado de Occidente

Biografías y Vidas

Muchas veces se habla en foros de discusión o en tertulias, especializadas en un tema en concreto, sobre otros temas que no tienen nada que ver con la especialización, pero que dan la oportunidad a los contertulios de compartir sus puntos de vista con respecto a zonas de conocimiento alejadas de aquellos campos que dominan. No está para nada reñido que un científico opine de música o que un músico critique un campo científico. Que luego aparezcan determinados especialistas quizá un tanto intransigentes que no transijan ante opiniones alejadas de su mundo es algo también inevitable, pero en cualquier caso es necesario que se abra siempre un diálogo frente a cualquier tema que nos permita evitar llegar a extremismos violentos de los que después es muy difícil salir. En el caso de las ideologías, la política o la religión el asunto a este respecto es especialmente delicado, pues entran en juego valoraciones muy subjetivas y personales ante las cuales nos podemos sentir ofendidos si estas son atacadas.

Hace un par de días salió publicado en un medio de comunicación alemán un poema del escritor y premio Nobel Günter Grass en el que trataba de dar su opinión sobre el estado actual de la política en Oriente Próximo y a propósito del conflicto cada vez más patente entre Israel e Irán (traducción en El País). Un conflicto que parece tomar cada vez un cariz más cercano a la clásica confrontación entre Occidente y Oriente, con todo lo que ello significa. Dicho poema era en realidad un artículo de opinión velado en el que utilizando su habilidad para la expresión daba su parecer sobre una escalada bélica que ninguna de las dos partes parece querer poner fin. Desde su punto de vista de alemán, e incluso de miembro de las SS en su juventud, ha querido dejar constancia de lo que a su parecer piensa que está haciendo el mundo occidental, en general, y Alemania en particular, para pedir el perdón de los judíos ante la barbarie que se cometió sobre ellos durante la Segunda Guerra Mundial. Según Grass, el Holocausto fue un crimen horrible del que participó directa o indirectamente todo el Pueblo Alemán, pero que no exime a Israel de cualquier acto que pudiese cometer entonces o en el futuro contra ellos o contra cualquier otro. A este respecto menciona la entrega de Alemania de un submarino a Israel con un objetivo claramente bélico, así como la pasividad de Occidente ante el desarrollo nuclear de este país a la vez que claman al cielo ante cualquier atisbo de que hagan lo mismo los iraníes. Da la sensación de que los israelíes se ganaron en su momento el calificativo de víctimas, con pleno derecho a defenderse, y que cualquiera que amenace minimamente su existencia se convierte en verdugo de hecho que merece caer en la mayor de las ignominias.

Estoy plenamente de acuerdo en lo que expresa Grass en este poema, y no acabo de comprender las numerosas críticas que está recibiendo, sobre todo, claro, de fuentes germanas e israelíes. Es más que patente que Israel posee armas nucleares (del mismo tipo que las que quieren prohibir por todos los medios a Irán), y sin embargo la amenaza se está dirigiendo hacia un país que es extremista y no precisamente democrático pero que hasta ahora no ha dado pruebas de que disponga de bombas atómicas, sólo de que es posible que las desarrolle. La política de prevención utilizada entonces para atacar Irak, quiere usarse ahora para hacer lo propio con Irán, consiguiendo al mismo tiempo volver a calmar los ánimos vengativos de los judíos por unos hechos que ocurrieron, indudablemente, pero de los que no somos todos culpables. Al mismo tiempo, Israel considera que es justificado reprimir de la manera que lo está haciendo al pueblo palestino, levantando muros al modo del de Berlín y prohibiéndoles necesidades básicas e incluso la posibilidad de ganarse su derecho a ser también un pueblo y un país reconocido por la legislación internacional.

No estoy en contra del derecho de los judíos a vivir en su tierra, a tener un país, a ser considerados un pueblo, pero cuando las ideologías son favorecidas de la manera que lo esta siendo esta, retirando el derecho de otras formas de pensar a encontrar también su hueco, se está abonando el campo hacia un extremismo que se cree legitimado para cometer cualquier acto contra sus posibles enemigos.

Hay que ponerle un límite al niño mimado de Occidente.

Poema de un alemán (José María Ridao, El País)



Socialismo o Barbarie

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