domingo, 28 de octubre de 2012

Zygmunt Bauman y sus pensamientos líquidos


Zygmunt Bauman
No me sale el Yoga

Vivimos en un mundo líquido. Esa es al menos la postura de Zygmunt Bauman ante la deriva de la historia de la Humanidad durante la segunda mitad del Siglo XX y principios del XXI. Y ciertamente leyendo un poco de su filosofía te das cuenta enseguida de lo acertado de sus argumentos. Durante años he oído hablar una y otra vez sobre la volatilidad del mundo actual, de cómo la información se va relativizando, de lo difícil que nos resulta cada vez más centrar nuestra atención en cosas concretas, físicas. Pero nunca antes había oído comparar esta situación actual con los fluidos. Y es que más que gaseosos, por supuesto más que sólidos, actualmente somo cada vez más líquidos. Líquidos para pensar con claridad, líquidos para tener ideologías, líquidos para tener pensamiento propio. Nos adaptamos a los cambios pero nunca de forma definitiva. Siempre preparados para el nuevo acontecimiento que nos llegue. Lo vemos cada día en Internet, pero da la sensación de que es un proceso que bien puede remontarse a todos los avances surgidos durante el siglo pasado. Ya ni siquiera las guerras son absolutas, es como la aplicación del Principio de Relatividad de Einstein a todos los órdenes de nuestra existencia.

La idea es tan sencilla como efectiva y clarificadora. Igual que un líquido no tiene forma concreta, igual que se adapta a la forma de lo que le contiene, de la igual manera  nosotros nos adaptamos al contenido de una moda, a una forma de gobierno o a una forma de pensar. Es la única manera de conseguir acaparar toda la cantidad de información y sucesos que nos invaden cada vez más en nuestra vida cotidiana. El paralelismo más claro lo encontramos en Internet, pero también en la forma de transmitir la información en otros medios, como la Televisión, los Periódicos o la Radio, donde lo que prima es la noticia en forma de píldoras que solo nos incitan a ingerir el acontecimiento sin digerirlo, sin meditarlo, sin darnos cuenta de su trascendencia o de la influencia que pueda tener en nuestra persona o en nuestra forma de comportarnos hacia los demás.

Tanto el artículo que he leído, perteneciente a una sección de una página web que en principio no tendría mucho que ver con tamaña reflexión, como el vídeo que le acompaña, a través de una larga entrevista con Zygmunt Bauman realizada por un medio holandés, me han parecido muy buenos, y por eso me he animado a ponerlos en mi blog. El artículo y sobre todo el vídeo no tienen desperdicio. Sobre todo las reflexiones filosóficas de Zygmunt sobre el estado actual de la Crisis Económica, de cómo la afrontamos y de el peligro que corremos si en vez de optar por encontrar una solución definitiva tratamos de volver a una normalidad que, en principio, nos llevó a esta situación. ¿Salvar a los bancos? ¿Hasta cuando? ¿Achicamos agua hasta que el barco se hunda por completo o tratamos de tapar el agujero por donde entra todo el agua? ¿Seguimos líquidos, capaces de todo y de nada a la vez, o nos definimos y avanzamos por fin con rumbo claro y fijo?

Aunque no lo parezca, el presente sigue siendo nuestro y el futuro sigue dependiendo de nosotros. Solo tenemos que adaptarnos a un mundo globalizado en el que las políticas locales ya no tienen sentido.

No se si ha quedado muy claro el pensamiento de Zygmunt Bauman, pero aquí dejo el enlace al artículo donde quizá se exponga con mejor profundidad, y donde se encuentra la videoentrevista a la que hago referencia.