sábado, 8 de diciembre de 2012

La erosión de la Política

La erosión de la Política
Europa Press

12 de Mayo de 2010

El Gobierno de Jose Luis Rodriguez Zapatero anuncia una serie de medidas de ajuste que claramente van en contra de los objetivos marcados por su Gobierno en las anteriores elecciones nacionales y que suponen incluso una desviación de los ideales de su partido. Esta fecha marca un antes y un después en la trayectoria del Gobierno de Zapatero, perdiendo desde entonces toda su credibilidad y protagonizando una caída libre que ha supuesto una crisis profunda de identidad en el Partido Socialista. La población ya no cree en un partido que pudo traicionarse tanto a si mismo. La izquierda perdió el rumbo y ha dejado de ser una opción fiable de gobierno.

Como se demuestra en el discurso de Zapatero todas esas medidas iban encaminadas a reducir un déficit que nos estaba ahogando (entonces no nos imaginábamos cuánto...), anteponiendo el pago de una deuda acumulada a derechos fundamentales de los ciudadanos. Y por primera vez nos daba la sensación de que ese señor que nos anunciaba esas terribles medidas en el Congreso no hablaba en nuestro idioma, sino en el idioma de los mercados.

27 de Septiembre de 2011

Con un Gobierno Socialista que languidecía cada vez con más intensidad, y una oposición Popular crecida de apoyo ciudadano e ilusionada de poder embridar la difícil situación económica mediante la aplicación de una serie de medidas que solo ellos conocían, se llevó a cabo un siguiente paso crucial en la disminución del derecho ciudadano y el aumento de las preferencias económicas. En un tiempo récord Zapatero y Rajoy acordaron un cambio constitucional que supuso ni mas ni menos que dar absoluta prioridad al pago de la deuda sobre cualquier otro gasto, fuese este para construir un aeropuerto sin aviones o para dar de comer al hambriento. De repente un texto que parecía inviolable fue modificado en apenas tres semanas y sin hacer demasiado ruido. No creo que tengamos otra oportunidad en nuestras vidas de volver a presenciar un cambio constitucional de tal calibre. 

De nuevo tuvimos la sensación de que aquéllas palabras añadidas en el nuevo texto constitucional no estaban escritas en nuestra querida lengua hispánica, y que no iban dirigidas a aquéllos que la votaron, que la estudiaron de pequeños y que la aceptaron como el texto fundamental de su régimen democrático. Un texto en el que aparece el Rey, aparece el Gobierno, aparecen las Autonomías, aparecen incluso las libertades de los ciudadanos,... pero en el que de repente también aparecieron los mercados.

30 de Noviembre de 2012

Cuando estaba a punto de cumplir un año de gobierno el Partido Popular, y con un partido socialista prácticamente desaparecido, asistimos al último coletazo de toda la serie de recortes aplicadas por Mariano Rajoy, y que culminarían con el incumplimiento de la penúltima promesa que le quedaba por incumplir. El Gobierno, acuciado por la Crisis y por las presiones de Bruselas, decide no revalorizar las pensiones, es decir, quitar poder adquisitivo a los mayores, a la vez que abre la puerta a la posibilidad de recurrir con más libertad al dinero que se tiene reservado para el sostenimiento de las pensiones, acumulado para cuando el envejecimiento de la población sea insostenible (la llamada "hucha de las pensiones"). No tanto la medida como la historia de todo lo anterior (al igual que sucedió con Zapatero en 2010) pueden suponer el enterramiento político de Rajoy, o cuanto menos la pérdida total de credibilidad cuando aún no ha cumplido un año de mandato.

Y de nuevo tenemos la sensación de que, a pesar de la realidad (y a pesar de las palabras de nuestro gobernante) estas decisiones han sido impuestas desde fuera, y por personas de traje y corbata y con mucho (mucho) dinero y poder. La diferencia es que desde 2010 hasta aquí hemos ido perdiendo la ingenuidad y ya no nos damos ni el beneficio de la duda. Ya ni siquiera aceptamos la resignación.

***

La pregunta es si es sostenible este ritmo tan acelerado de desgaste político y de descrédito ciudadano. El socialismo prácticamente anuló la confianza de sus votantes en apenas dos años (cuando no en aquél único y fatídico 10 de Mayo), mientras que los conservadores, partiendo de una cómoda mayoría absoluta pueden haber comenzado un serio declive a partir de la decisión tomada con las pensiones (teniendo en cuenta que ya la única promesa que queda es el cumplimiento del déficit, es decir, el cumplimiento de aquél cambio constitucional hecho con tanta alevosía una tarde de verano).

No se vosotros, pero yo tengo la sensación de que tras el PP ya no queda más que una solución, a ojos de Bruselas: una Tecnocracia, que no es otra cosa que matar la política para, menos disimuladamente, dejar que sea el Mercado el que acoja el Poder. Y eso solo me lleva a una conclusión y deseo: que no se equivoque el PP, que levante esto y que nos saquen del agujero los nuestros, los que hemos votado democráticamente, los que hablan nuestro idioma (aunque a veces parezca que vienen de otro planeta).


Publicar un comentario