sábado, 30 de marzo de 2013

Bankia, donde están los principios

Tras el desbarajuste de estos últimos años en España en particular, y en Europa en general, a nivel económico y político a propósito de la Crisis Mundial, a los ciudadanos nos da la sensación de que hemos recibido un curso intensivo de economía y que hoy sabemos perfectamente de lo que estamos hablando cuando conocemos el valor de la Prima de Riesgo o la naturaleza de las Preferentes. Tenemos igualmente la sensación de que aquellas aburridas tertulias políticas televisivas y radiofónicas, equiparables hace unos pocos años a los programas tipo Sálvame Deluxe, de repente han cobrado una importancia capital y que todo lo que dicen los tertulianos es conocimiento básico del día a día, incluidos los rutinarios escándalos de corrupción. Es esencial, no solo seguir las noticias económicas, sino incluso sustituir los tradicionales "debates de ascensor" a propósito del tiempo y similares temas, por sesudos intercambios de opinión sobre la evolución de la Bolsa o los millones de euros que nos ha robado hoy el político/partido de turno. Y digo yo, ¿no suena todo esto a moda?¿No estaremos exagerando una estrategia ideológica o incluso comercial tendente a mantenernos continuamente a la escucha recibiendo una información solo aparentemente plena de significado?¿Hasta qué punto debemos permitirnos consumir nuestro tiempo en estos temas que parecen ser tan vitales para nuestro día a día?Llevamos cinco años de Crisis y cada vez más tengo la sensación de que nos enseñan el hueso de juguete para que no busquemos más el auténtico.

Todo esto viene a colación de unos anuncios que durante estos últimos tiempos han venido apareciendo en diversos medios por parte del banco que actualmente (dicen...) es más de todos que nunca: Bankia. Concretamente me ha llamado la atención uno radiofónico en el que, tras afirmar que han necesitado de una importante aportación económica, y sin especificar que esa aportación la estamos pagando entre todos los ciudadanos, nos animan a pasar página y confiar en un banco que, ahora sí, dispone de fondos. Y termina con un mensaje que me parece muy indicativo de la hipocresía que nos invade hoy en día. Viene a decir algo así como "empecemos por los principios". Sinceramente, cuando escuché este anuncio tuve una tremenda sensación de decepción respecto de nuestra condición humana y de los mecanismos que se pueden llegar a utilizar  para adormilarnos, cuando no atontarnos. Me parece increíble que, después de todo lo que ha pasado, del dinero que nos han sacado (y del que queda por sacarnos), primero con Preferentes y demás timos, después con Rescates (o como los llamen) y ahora con Comisiones salvajes (a mi madre Bankia le cobró 6 euros de comisión por sacar dinero de otro banco) ahora nos vengan con que olvidemos todo lo pasado, pongamos el contador a cero y empecemos por los principios. ¿Principios?¿Hablamos de los suyos o de los nuestros? Y todo con el beneplácito de una "importante aportación económica" que, dicen, les da más solvencia que la que tienen el resto de entidades. A esto me refiero cuando, al principio del artículo, he hablado de desinformación y de la continua creencia de que en economía nos hemos sacado estos últimos años una especie de licenciatura. Para nada. Sabemos de economía mucho menos de lo que creemos, y justo lo necesario para mantenernos tensos y a la escucha; pero no lo suficiente como para poner el grito en el cielo cuando el estafador que nos ha limpiado vuelve y nos dice que volvamos a empezar... esta vez sí (de verdad de la buena) por los principios.


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