viernes, 12 de abril de 2013

Bohemia impresionista en la Mapfre

Los problemas de Bankia especificados en mi anterior artículo no son mas que una de las muchas consecuencias de la mala gestión de este país durante unos años en los que pudimos haber malgastado mucho menos y ahorrado mucho más. De aquéllos oros nos vienen estos lodos, diría yo. Otra de las consecuencias, relacionada con las Cajas de Ahorro, es la práctica desaparición de la Obra Social que las caracterizaba, y que primero por convertirse en bancos y después por los problemas económicos se han terminado cancelando en muchas partes de España. En mi ciudad se cerró una de las Bibliotecas con más solera de Caja Madrid sin que sirviera para mucho las peticiones y las protestas ciudadanas. Más en general, he observado que la actividad de las exposiciones gratuitas en la capital se ha visto sensiblemente reducida, cuando no anulada. Eso sin contar con el creciente coste de los museos estatales, donde ya rondamos precios similares a los de países con una Renta per cápita bastante superior. Pero no quería volver a hablar de los problemas económicos, que bastante nos dan la matraca en los medios, sino de una pequeña joya (de las poquitas que nos van quedando) dentro de la Obra Social. Me refiero a la Fundación Mapfre y su proyecto de exposiciones temporales, que sigue adelante en la capital y que por ahora sigue siendo gratuito con un nivel similar o superior al que nos ofrecen los museos estatales. Quizá la exposición a la que he ido, y de la que quiero hablar, sea una de las últimas (si no la última) gratuita, por lo que animo a todos aquellos que puedan acceder a ella a reservar hora para disfrutar de una de las muestras de pintura más interesantes ahora mismo en Madrid. Esta compuesta en realidad de dos exposiciones, pero que se complementan perfectamente. Ambas estarán abiertas hasta este próximo 5 de Mayo. 


La exposición principal se titula Impresionistas y PostImpresionistas. El nacimiento del Arte Moderno. Obras Maestras del Musée d'Orsay y como su nombre indica hace un recorrido por varios artistas característicos del Impresionismo y del periodo inmediatamente posterior. Sin ser específica de ninguna corriente o artista determinado va recorriendo cronológicamente los más importantes como Renoir, Toulouse Lautrec, Monet o Van Gogh intercalándolos con otros artistas quizá no tan conocidos pero que pueden dar alguna que otra sorpresa. Hablamos de arte impresionista de Francia correspondiente a una época en la que Montmartre era cuna y sepultura de los más grandes artistas de su tiempo, y también hablamos de cuadros procedentes de uno de los museos más interesantes en este tipo de pintura.




La segunda exposición, que se puede considerar como un sabroso complemento a la primera, nos ofrece una muestra de pintura temática sobre el mundo gitano y cómo lo han ido representando diversos artistas (entre ellos algunos muy característicos españoles) a lo largo de los últimos siglos, hasta llegar a un modo de vida, representado en pinturas, relacionado y también muy característico del Paris impresionista: el de la vida bohemia, el del artista rendido a su vida artística, enamorado de una forma de ver la vida romántica hasta el extremo. Un fenómeno que por supuesto se dio en Paris pero que también aparece en nuestro país durante la segunda mitad del siglo XIX. La exposición se titula Luces de Bohemia. Artistas, Gitanos y la Definición del Mundo Moderno. Y es cierto, cada vez que nos asomamos a los finales del XIX y principios del XX nos encontramos con una explosión artística y científica que nos va marcando el camino hacia nuestro presente. Un presente manchado por la sangre de dos guerras mundiales y a la vez iluminado por una época en la que nos reconocíamos como capaces de conseguir todo aquello que nos propusiéramos.



Una mañana, uno de nosotros se quedó sin el negro, y fue el nacimiento del impresionismo
Auguste Renoir 


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